La IA tiene cabida en la sala de juntas: por qué los CEOs deben liderar la transformación

Esta es la cruda realidad: si todavía ves la IA como un proyecto de IT, ya estás por detrás

La Inteligencia Artificial no es solo otra herramienta más. Está transformando la productividad, el talento, la fidelización de los clientes e incluso la forma en que diseñamos los modelos de negocio. A diferencia de las revoluciones digitales anteriores, la IA afecta a todas las funciones, todos los procesos y todas las interacciones con los clientes.

Por eso la IA debe estar presente en las salas de juntas. Requiere el liderazgo del director ejecutivo, no solo la responsabilidad del director de sistemas de información. La cuestión ya no es si se debe dar prioridad a la IA, sino si se tiene el valor de liderar la transformación antes que la competencia.

Como director ejecutivo de 9altitudes, me gustaría compartir al menos 5 razones por las que creo que los CEOs deben dar prioridad a la IA hoy en día.

Niels Stenfeldt

Niels Stenfeldt

CEO 9altitudes

5 razones por las que los CEOs deberían dar prioridad a la IA

1. La IA es la nueva curva de productividad

Las oleadas tecnológicas anteriores solían centrarse en la optimización o en sacar un poco más de velocidad o eficiencia. La IA es diferente. Nos permite restablecer la base de la productividad en sí misma.

Microsoft ha acuñado recientemente el concepto de «empresa pionera»: organizaciones que integran plenamente la IA en toda su estructura, con agentes de IA que trabajan junto a los empleados humanos para remodelar los procesos de trabajo e incluso redefinir los modelos de negocio. Esa visión refleja lo que veo que está sucediendo hoy en día con nuestros clientes.

La IA nos permite liberar a los empleados de tareas repetitivas, dándoles más tiempo y energía para centrarse en la creatividad, la innovación y el trabajo de mayor valor. También nos brinda la oportunidad de acelerar la innovación al convertir las interacciones con los clientes en bucles de retroalimentación en tiempo real para el diseño de productos, la I+D y las estrategias de comercialización.

La IA también nos permite replantearnos cómo se estructuran los procesos. Los flujos de trabajo tradicionales se construían como cascadas: instrucciones paso a paso que daban por sentado que todo saldría según lo previsto. Pero la realidad es complicada: se producen interrupciones y surgen excepciones, por lo que los procesos se rompen rápidamente.

La IA cambia esto, porque funciona más como un GPS moderno. En lugar de un mapa rígido, un GPS conoce tu posición, entiende el contexto y recalcula la mejor ruta en tiempo real. Del mismo modo, los procesos habilitados por la IA se adaptan dinámicamente, sugiriendo siempre la mejor acción siguiente.

Este cambio, de la optimización a la redefinición, de las cascadas al GPS, es la razón por la que denomino a la IA la nueva curva de productividad. No solo nos hace más rápidos. Nos hace fundamentalmente diferentes.

2. La IA afecta a todas las funciones y todos los procesos, por lo que se ha convertido en una prioridad para los CEOs

Las anteriores oleadas de cambio digital solían estar relacionadas con funciones específicas: los ordenadores personales potenciaron el trabajo intelectual, los sistemas ERP transformaron las finanzas y las operaciones, y los sistemas CRM remodelaron las ventas. Cada uno de ellos tuvo un impacto, pero principalmente dentro de funciones definidas.

La IA es diferente. Afecta a todas las partes de la empresa: RR. HH., finanzas, operaciones, cadena de suministro, servicios, compromiso con el cliente e innovación. Y, dado que está integrada en la forma en que las personas trabajan, deciden y colaboran, inevitablemente plantea cuestiones de responsabilidad, ética y regulación. La confianza y la gobernanza son importantes en cada implementación.

Por eso la IA no puede delegarse únicamente al departamento de TI. No se trata de sistemas y servidores, sino de estrategia, cultura, plantilla y riesgo. La IA pertenece a la sala de juntas, y los directores generales deben liderar desde la primera línea.

3. La necesidad imperiosa del talento

Las personas más inteligentes quieren trabajar en entornos donde la IA esté integrada en la práctica diaria. Quieren ampliar su inteligencia y creatividad con las herramientas más avanzadas disponibles. Si su organización no les ofrece eso, se irán a otra parte.

No es que la IA esté quitando puestos de trabajo. Más bien, los puestos de trabajo serán ocupados por personas que utilizan la IA. Las diferencias de productividad entre quienes utilizan la IA y quienes no lo hacen no harán más que aumentar.

Esto hace que la IA forme parte de la propuesta de valor del empleador. Para atraer y retener a los mejores talentos, es necesario crear un entorno en el que la IA sea una parte natural de la forma de trabajar.

4. Satisfacer las expectativas de los clientes con inteligencia asistida

Hoy en día, los clientes esperan interacciones rápidas, fluidas y personalizadas por defecto. Ya no es algo que esté bien tener. Sin embargo, sin IA, cumplir con esas expectativas de manera consistente y a gran escala es casi imposible.

La IA permite a las empresas ampliar la interacción personalizada al proporcionar los conocimientos adecuados en el momento oportuno, de modo que cada interacción con el cliente resulte informada, relevante y coherente. Permite replicar la excelencia de los mejores expertos en toda la base de clientes.

Pero seamos claros: la IA no debe sustituir al factor humano. IA puede significar «inteligencia artificial», pero me gusta considerarla más bien como inteligencia asistida. La IA proporciona velocidad, estructura y conocimientos, mientras que los humanos añaden inteligencia emocional, empatía y valores. La combinación del coeficiente intelectual de la IA y el coeficiente emocional de los humanos es lo que crea experiencias significativas y de confianza para los clientes.

5. El coste de la inacción

Uno de los mitos más peligrosos es que la IA puede posponerse hasta que la tecnología «madure». La realidad es que el coste de la inacción aumenta cada día.

La velocidad de adopción no tiene precedentes. ChatGPT alcanzó los 100 millones de usuarios en solo dos meses. Los competidores ya están incorporando la IA en sus procesos, y los pioneros ya se están convirtiendo en empresas de vanguardia. Lo más importante es que también están aumentando su ventaja en materia de datos: la IA aprende y mejora con cada interacción, por lo que las empresas que empiezan ahora generan un impulso que los que se incorporan más tarde quizá nunca puedan alcanzar.

Si espera, no solo se enfrentará a mayores costes para ponerse al día, sino que correrá el riesgo de quedarse fuera de esas oportunidades por completo. La brecha se ampliará y, cuanto más se demore, más difícil será cerrarla. Como director ejecutivo, no puede permitirse esperar para convertir la IA en una parte esencial de su organización.

Cómo 9altitudes ayuda a las empresas a adoptar la IA con confianza

En 9altitudes, describimos nuestra oferta como el hilo conductor digital. Somos uno de los pocos socios en Europa que cubre todo el ciclo de vida digital: desde el diseño de productos (PLM, CAD, diseño modular), pasando por la fabricación inteligente (IoT, MES) y los sistemas ERP y CRM, hasta el servicio de atención al cliente.

Esto es importante porque la IA solo es tan buena como la base sobre la que se sustenta. La confianza y la seguridad son esenciales. Si la IA opera con datos poco fiables o aislados, o si la ciberseguridad es débil, los riesgos se multiplican a gran escala. Al conectar todo el hilo conductor digital, nos aseguramos de que la calidad y la confianza de los datos estén integradas, de modo que la IA pueda ofrecer resultados significativos y fiables.

Por eso creo que 9altitudes se encuentra en una posición única para ayudar a las empresas medianas a avanzar hacia un futuro basado en la IA. No solo ayudamos a las empresas a identificar las oportunidades adecuadas de IA, sino que también las hacemos realidad, utilizando la funcionalidad Copilot existente, creando agentes de IA o mediante modelos de IA personalizados que liberan el valor de los datos.

Conclusión

Define el futuro, no te limites a adaptarte

La IA no es solo un proyecto. Tiene cabida en la sala de juntas porque redefine la productividad, la interacción con los clientes, la innovación y el talento. Las empresas que actúan ahora, incorporando la IA en cada función, cada proceso y cada interacción con los clientes, no solo se están adaptando al futuro. Lo están definiendo.

Y por eso la IA no es solo un tema para el director de informática. Es una prioridad para el director ejecutivo.

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