Las empresas sostenibles no solo son más verdes: son más inteligentes, más rápidas y están preparadas para perdurar.
Juntos, Van Dorp y 9altitudes demuestran que la sostenibilidad y el éxito empresarial pueden ir de la mano.
Los líderes del sector manufacturero operan hoy en un entorno fundamentalmente diferente al de hace solo unos años.
La tensión geopolítica, las fricciones comerciales, la volatilidad energética y las disrupciones recurrentes en la cadena de suministro han reducido la predictibilidad, incluso en periodos sin crisis. En esta realidad, la competitividad ya no se define únicamente por la estrategia o el nivel de inversión.
Se define por la capacidad de la organización para ejecutar de forma consistente en medio de la incertidumbre.
En todas las industrias, las empresas están invirtiendo significativamente en transformación digital e inteligencia artificial. Sin embargo, muchas siguen teniendo dificultades para convertir la ambición en resultados. El reto rara vez es la tecnología.
La mayoría de las organizaciones intentan operar en un mundo volátil con modelos operativos y paisajes de sistemas diseñados para un contexto de estabilidad.
La mayoría de los fabricantes avanzan con solidez en su camino hacia la Industria 4.0. La automatización, los equipos conectados, las plataformas en la nube y la analítica están ampliamente implantados. Sin embargo, la fragmentación sigue siendo generalizada.
Los datos existen, pero no fluyen.
Se generan insights, pero las decisiones siguen siendo lentas.
Los sistemas apoyan funciones, pero no la ejecución end‑to‑end.
Cuando se produce una disrupción, las organizaciones dedican tiempo valioso a reconciliar información en lugar de actuar.
Esta fragmentación se ha convertido en uno de los mayores costes ocultos de las empresas modernas… y en una de las principales razones por las que el rendimiento se deteriora cuando aumenta la presión.
Lo que diferencia a las organizaciones de alto rendimiento no es cuántos sistemas utilizan, sino lo bien que estos trabajan en conjunto.
Un operational backbone conecta la ejecución comercial, operativa y financiera en un flujo coherente de datos. Vincula lo que se vende con lo que se entrega, los activos existentes con cómo se mantienen, y el trabajo realizado con su coste y la documentación necesaria.
Cuando el ERP, la cadena de suministro, los datos de activos, el servicio de campo, las finanzas y el cumplimiento operan como un entorno verdaderamente integrado, los líderes obtienen una única versión operativa de la verdad en la que pueden confiar.
Esta visibilidad end‑to‑end permite detectar riesgos de forma temprana —ya sea exposición a proveedores, limitaciones de inventario, cuellos de botella de capacidad o impacto en el servicio— y actuar antes de que el rendimiento se vea comprometido.
En condiciones volátiles, la capacidad de ver antes y decidir más rápido es lo que convierte la inversión digital en ventaja competitiva real.
La inteligencia artificial está evolucionando rápidamente más allá del análisis y los informes. La IA está pasando de los dashboards a la ejecución: de generar insights a convertirse en copilotos y agentes integrados directamente en los flujos operativos.
Cuando está respaldada por un operational backbone integrado, la IA puede:
Pero la IA no perdona. Si los datos, las responsabilidades y los procesos están fragmentados, la IA no soluciona el problema: lo amplifica.
La ventaja no está en tener IA. La ventaja está en contar con la base y la gobernanza que permiten aplicar la IA de forma responsable y a escala.
La integración aporta contexto. La gobernanza aporta confianza. Juntas, permiten que la IA pase de la experimentación a la creación de valor real para la empresa.
En todas las industrias, las iniciativas de sostenibilidad se enfrentan a un reto conocido: están al lado del negocio, no dentro de él.
Hoy, la sostenibilidad ya no es principalmente un ejercicio de reporting. Es operativa.
Define cómo se diseñan los activos, cómo se planifica el trabajo, cómo se ejecuta el servicio, cómo se consumen los materiales y cómo se captura la evidencia. Cada vez más, el rendimiento en sostenibilidad es inseparable de los sistemas operativos… y del propio licence to operate de una organización.
Marcos regulatorios como el Pasaporte Digital de Producto refuerzan esta evolución, al exigir datos de ciclo de vida transparentes en productos, activos y servicios. Las organizaciones que tienen éxito tratan la sostenibilidad como parte de su “hilo digital”: un flujo coherente y consistente de datos que conecta operaciones, finanzas y cumplimiento normativo.
El resultado no son solo avances medibles en sostenibilidad, sino también mayor resiliencia, gracias a la identificación temprana de riesgos y a decisiones mejor fundamentadas en los inevitables trade-offs operativos.
En el entorno geopolítico y económico actual, la resiliencia ya no se logra únicamente con buffers. Hoy se define por la rapidez para comprender y la rapidez para responder.
Cuando los datos operativos están integrados a lo largo de toda la cadena de valor, las organizaciones pueden identificar limitaciones de forma temprana —desde riesgos de proveedores y exposición de inventario hasta falta de capacidad o impactos en el servicio— y reaccionar antes de que el rendimiento se deteriore.
La resiliencia se vuelve proactiva, no reactiva.
A medida que la volatilidad se vuelve estructural, esta capacidad diferencia cada vez más a los líderes de la industria del resto del mercado.
Industry 5.0 suele explicarse a través de conceptos como la sostenibilidad, la centralidad en las personas y la resiliencia. En la práctica, estos resultados no se obtienen mediante nuevos programas ni añadiendo más capas tecnológicas.
Surgen cuando las organizaciones refuerzan su capacidad de ejecución.
Cuando un operational backbone integrado, una observabilidad end‑to‑end, una gobernanza sólida y flujos de trabajo habilitados por IA funcionan de forma conjunta, la productividad, la sostenibilidad y la resiliencia se refuerzan mutuamente, en lugar de competir entre sí.
Industry 5.0 se convierte así en el resultado, no en el punto de partida.
En un mundo impredecible, la competitividad ya no se genera añadiendo más iniciativas, más dashboards o más sistemas. Se genera a través de la claridad.
Las organizaciones que destacarán serán aquellas que simplifiquen la toma de decisiones, integren sus operaciones de extremo a extremo y construyan la base necesaria para escalar la IA de manera responsable, permitiendo que productividad, resiliencia y sostenibilidad avancen juntas.
La sostenibilidad no es una lista de verificación obligatoria. Es una decisión estratégica, y será esa decisión la que definirá a los ganadores del mañana. Si quieres saber más sobre cómo preparar a tu organización, encontrarás las respuestas en el Digital Maturity Report 2026.
La transformación digital del negocio es lo que hacemos. Nos aseguramos de que las organizaciones estén preparadas para responder a las necesidades del cliente final de hoy y de mañana. Gracias a nuestra experiencia en la industria, somos capaces de combinar velocidad y calidad en tu proceso de transformación digital.